Después de darse de alta como autoempresario, surgen muchas preguntas: ¿cómo organizar mis tareas diarias? ¿Cómo puedo gestionar correctamente mi negocio? ¿Cuáles son los reflejos correctos que hay que adoptar? He aquí cuatro consejos que le ayudarán a iniciarse en la aventura empresarial con tranquilidad.
Crear una rutina empresarial para organizarse adecuadamente
Convertirse en autoempresario significa que te conviertes en el jefe de una empresa. Para no perder unas horas preciosas, es esencial organizar la semana laboral creando una rutina empresarial. Esto le permite tener una visión general de las tareas recurrentes a realizar. Lo mejor es reservar medio día para cada una de ellas, de modo que tengas tiempo suficiente para hacerlo todo.
Por ejemplo, el lunes por la mañana puede dedicarse a la prospección de nuevos clientes, y la tarde a las citas. La mañana del martes puede dedicarse a la prestación de servicios y la tarde a la comunicación de los mismos. El miércoles por la mañana, puedes concentrarte en la administración, y así sucesivamente.
En resumen, la idea es simplemente tener un programa estructurado para no perder el rumbo. Al saber directamente lo que tienes que hacer en los próximos días, te vuelves más productivo.
Anote los plazos declarativos
El autoempleo va acompañado de numerosos trámites administrativos. Entre ellas, las declaraciones. Hay un gran número de ellas que hay que cumplimentar: la declaración de la renta, la declaración de la facturación de la URSSAF, la declaración inicial del Impuesto sobre Bienes Inmuebles, etc. Para no olvidarse de ninguna de ellas, se recomienda anotar los plazos de cada una en una agenda o calendario. Si lo olvida, pueden aplicarse sanciones.
Llevar un libro de cuentas
Para garantizar la sostenibilidad financiera de su empresa, es imprescindible que lleve sus cuentas. Para hacerlo correctamente, es preferible llevar un libro de cuentas. Este último resume todo el dinero que entra y sale de la cuenta bancaria de su empresa. Por lo tanto, es útil para seguir la evolución de su volumen de negocios y de sus ingresos y para controlar eficazmente su tesorería.
El libro de cuentas debe actualizarse semanalmente o incluso diariamente. Debe tener seis columnas:
- La fecha de registro de la transacción ;
- La redacción, es decir, la descripción de la transacción;
- El saldo de la cuenta después de registrar la transacción;
- Los ingresos, es decir, la cantidad recaudada;
- La referencia, por ejemplo, el número de factura;
- El gasto.
Trabajar en su marca personal
A medida que el ámbito del trabajo por cuenta propia se hace más competitivo, los empresarios en ciernes deben prestar especial atención a su marca personal. Consiste en promocionar la imagen y las habilidades de uno mismo mediante técnicas de marketing o publicidad, generalmente utilizadas por las empresas. Además de la identidad gráfica, también es necesario comunicar en torno a la propia personalidad. Todos estos elementos marcan la diferencia para los clientes potenciales que buscan nuevos proveedores de servicios.
Para definir tu marca personal, hay que trabajar tres puntos:
- destacar los propios valores;
- definiendo su posicionamiento;
- la creación de su identidad visual.
Por supuesto, estos tres elementos evolucionan a medida que el negocio de los autónomos crece.
Estos cuatro consejos le permitirán iniciar su negocio con tranquilidad, tanto desde el punto de vista organizativo como financiero.
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